Cuando te atreves a vivir la experiencia sin quedarte atrapado por el sistema comienzas a vivir una realidad totalmente distinta, no porque las cosas hayan cambiado, no porque los obstáculos hayan desaparecido... sino porque tú perspectiva ha cambiado y eso hace la diferencia.
Cuando dejas de culpar al otro y te haces responsable de lo que ocurre en tu vida. Ya no hay marcha atrás, ya no puedes decir que las cosas son de tal manera, que si alguien te ha mirado mal, que si el uno, que el otro… Todo es tu propia responsabilidad y tú eliges lo que quieres vivir en cada momento, haciéndote cargo de tus acciones, de tus palabras, de tus pensamientos… Manifestando aquello que quieres atraer en tu vida... pues por vibración, llegan a nuestra vida aquella personas afines a nosotros, afines a nuestra energía, afines a aquello que estamos irradiando en cada momento.
Puedes mirar para otro lado y seguir pensando que la vida es injusta contigo y puedes mirarla de frente y decir: a ver, ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿Qué estoy creando? Qué elijo crear?
Los demás te pueden acompañar una etapa de tu camino, quizás incluso te acompañen en gran parte de tu existencia terrenal pero Tú y sólo tú puedes hacer el camino. Nadie puede andar por tí, nadie te puede resolver tus propios problemas, tú tienes la solución a todas aquellas respuestas que sigues buscando ahí fuera.
Ahora tú elijes, ¿quieres continuar viviendo en lo externo? ¿quieres seguir quejándote de qué mal va el mundo, de cómo te trata la vida... o prefiere tomar las riendas de tu vida y comenzar a hacerte responsable de las decisiones que tomas?
TÚ ELIGES, LA DECISIÓN ESTÁ EN TUS MANOS

