Cada momento es único

Es bastante curioso como el ser humano se pasa la vida buscando vivir grandes momentos que le llenen de vida, que le hagan sentirse vivo y que le den un sentido a su existencia pero nos olvidamos que es apenas un instante el que pasamos por esta vida. Nos olvidamos de vivir el maravillo presente buscando siempre satisfacer las necesidades de nuestro ego. Y si, digo nuestro ego porque el alma no necesita satisfacer ninguna necesidad, sólo vino a experimentar lo que es vivir en la materia. 

Cuando dejamos de satisfacer aquellas necesidades que nos hemos creado nosotros mismos comienza un proceso de transformación. Así como la oruga se convierte en mariposa, así como la semilla rompe para convertirse en flor, en árbol… el humano también se transforma cuando deja de luchar y se rinde a su ser. Esto no quiere decir que sea fácil, ni amoroso, ni tiene porqué ser un proceso de alegría y bienestar pero es ahí, cuando te rompes, que dejas de buscar fuera y comienzas a ver qué hay dentro de ti. Tu conciencia cambia y no buscas satisfacer ninguna necesidad porque apenas puedes entender qué está ocurriendo, qué está pasando en tu interior… es algo nuevo y por supuesto que puede dar miedo porque, como todos sabemos, la zona de confort es muy cómoda y salir de ella siempre da miedo pero si no hay movimiento no hay acción, y si no hay acción no puede haber experiencia, y si no hay experiencia no hay aprendizaje, y sin aprendizaje… ¿cómo podríamos llegar a la sabiduría si se adquiere de la experiencia?

Cuando el humano se permite ser quien es y observa desde la neutralidad, dice SI a todo lo que llega a su vida y acepta a los demás como son, con sus diferencias y con sus virtudes. En ese estado de conciencia neutro, su ego y su mente se rinden a su alma. Ya no existe el miedo, ya no hay conflicto, todo es experiencia. Es en este momento donde el tiempo Universal (Kairos) se une con el tiempo lineal (Cronos) y todo ES y nada ES. Desaparece el personaje y el Ser recuerda quien es y para qué ha venido a vivir esta experiencia. Es ahí donde cada momento es único y no te aferras a la situación, ni a las personas, ni a los resultados, ni al qué dirán... dejas de sobrevivir en la materia para comenzar a vivir, pues sólo viviendo el momento presente podemos trascender la materia y regresar de nuevo a nuestro verdadero hogar. ¿Te animas a vivir el cielo a la Tierra?

La vida son esas pequeñas cosas que te ocurren en tu día a día mientras tu mente racional aguarda por un acontecimiento mayor.