Esta es la historia de una niña que venía de las estrellas…
A pesar de su apariencia física humana, todos sus comportamientos eran incomprensibles para el humano “normal”. Así pasó toda una infancia viviendo en su mágico mundo de creatividad. Todo era bello, mágico, alcanzable y existían todos los seres que jamás podrías imaginar. Incluso aquellos con alas, le acompañaban en cada uno de sus viajes. Muchos podrían pensar que era una niña solitaria o extraña pero jamás estaba sola ni hacía cosas raras. Todo su mundo le permitía ver una gama de colores imperceptibles para el ojo humano. Y cada viaje le enseñaba muchos conocimientos, todos muy divertidos e interesantes para una mente muy activa que buscaba siempre más allá.
Y así un día tras otro iba viviendo en la mágica vida de amor y colorido que quería en cada momento. Podía crear a su antojo el color que quería darle a su mundo. Parece divertido, ¿verdad? Evidentemente claro que lo era porque tanto podría hablar con un unicornio como volar con los seres de alas, como crear una casa de luces para sus juegos de muñecas… solo era necesario sentirse libre para no apagar esa sed por descubrir más y más cada día.
Y creciendo… y soñando… y creando… se convirtió en ¡una mujer! Así se dio cuenta que la verdadera felicidad del adulto reside en su niño interior.
A ti que estás leyendo estas líneas, ¿en qué momento te dejaste de divertir? ¿te atreves a dar rienda suelta a tu niño/a? ¿te animas a volver a reír con él/ella? ¿volvemos a disfrutar la vida? para comenzar a jugar de nuevo con una nueva mirada, con la mirada de tu niño/a interior… animándote a explorar nuevos mundos y a expandir tu propia realidad para no olvidarte nunca más de QUIEN ERES. Recuerda sé siempre tú misma/o y así siempre serás feliz.

Disfruta del juego de la vida 🙂