Realiza unas respiraciones profundas e inhala suavemente por la nariz; retén el aire unos segunditos en tus pulmones y permítete soltarlo lentamente. Siente como esa energía de luz se expande por todo tu cuerpo con cada exhalación, observa qué ocurre cuando te dejas llevar por tu respiración sin intentar controlarla, observa qué ocurre cuando le das espacio a tu Ser para que sea él quien se manifieste a través de ti, para que puedas irradiar toda esa luz que tu Ser Superior irradia.
Continúa observando cómo se expande tu conciencia cuando te abres a este reto de la vida, cuando aceptas todo aquello que va ocurriendo, cuando eliges abrazar todo lo que ocurre con amor, con tranquilidad y comprensión. Siente qué ocurre cuando no intentas controlar y la calma va llenando cada espacio de ti, haciendo hueco a todo lo nuevo que está por llegar, abrazando con amor todo eso que ya es para ti.
Continúa observando la respiración y déjate sentir como a través de tu cuerpo van ocurriendo cambios, como se van dando conexiones nuevas cuando te permites estar en silencio. Inhala llevando ese aire a tus pulmones y permítete sentir como ese aire entra en ti, como se expande en tus pulmones, haciéndole llegar oxígeno a todas las células de tu cuerpo. Visualiza como ese aliento divino en cada respiración consciente va reparando todas aquellas partes de ti que aún permanecen ahí, ancladas al pasado que no se permiten vivir este momento.
Hoy permítete sentir ese aire dentro de ti. Observa como fluye esa energía en movimiento a través de lo que llamamos cuerpo físico. Presta atención a tu respiración, no importa si en algún momento te sales de este estado de atención y se escapa algún pensamiento.
Déjate fluir, que sea la naturaleza sabia de tu cuerpo quien reciba y expanda ese aliento divino. Observa que ocurre cuando te permites fluir sin resistirte al cambio. Y ahí, en ese vaivén de ideas o pensamientos que pueden ir surgiendo, vas dejando pasar cada pensamiento.
Abrazando el flujo de aire que entra en tu cuerpo, vas a sentir ese momento de tu gestación, donde te encontrabas en luz, preparado para llegar a este mundo. Traes el momento a tu presente, permítete recordar toda esa información que tu alma tenía disponible en el momento justo antes de encarnar en este cuerpo físico. Te encuentras ahí con tus guías, con tu ángel de la guarda, con el elemental de tu cuerpo, planificando tu misión de vida para esta encarnación.
Decidiste dónde encarnar, cuándo, en qué familia, en qué entorno, creaste tu plan de acción. Recuerda lo que tu alma deseaba experimentar, pero no todo está planificado. En esta creación, tú tienes libre voluntad, libre albedrío para llevar a cabo los planes de tu alma o crear otro diferente.
Habrá cosas, experiencias, que no te puedas saltar y tendrás que vivirlas, pero hay otras que dependerán de ti, de tu capacidad de amar, de reconocer todo ese potencial que está dentro de ti, que forma parte de tu Ser. Te puedes salir del camino tantas veces como desees, pero retomar ese camino dependerá exclusivamente de ti. Tu alma te irá dando señales a lo largo de todo tu transitar para confirmarte si son esos los planes de tu alma o es otro camino más doloroso, menos llevadero.
Acorde a tu nivel de conciencia, podrás leer estas señales o hacerlas pasar por alto. Hoy ten fe para retomar de nuevo ese camino. Hoy tu alma quiere mostrarte cuál es tu verdad y recordarte ese camino que te lleva de nuevo a tu casa, que te lleva de nuevo al hogar.
Ábrete para recibirlo. Feliz y bendecido camino.
